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Michael Sánchez

Fundador y coordinador de Proyecto Akokan

Por: Jennifer Portelles Toledo

¿Cómo nace el Proyecto Akokan?

 

Akokan nace como un proyecto de extensión universitaria a través de visitas a los sitios arqueológicos de Los Pocitos. Comenzamos a interesarnos en tener un impacto comunitario a través de la cultura y la educación. Con posterioridad, surge Café Oddara, un emprendimiento con responsabilidad social para financiar el proyecto. Con esa fórmula, hemos tenido un impacto social muy alto, a partir de la interdependencia de un emprendimiento con un proyecto social.

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*Foto de Internet, Niños de los Pocitos frente a un mural del proyecto Akokan.

¿En qué comunidad se concentra el trabajo de Akokan?

 

Geográficamente está localizado en el Consejo Popular que se llama Pocitos Palmar, específicamente en la franja del río Quibú. Es una zona con asentamientos informales que albergan una gran cantidad de población en situación de vulnerabilidad, alrededor de 28 mil personas. Específicamente incidimos en la circunscripción 14, donde viven alrededor de 3000 personas.Trabajamos de lo micro a lo macro, en un área de cerca de 6000 personas, que en su mayoría viven en condiciones de informalidad. Las viviendas no se encuentran regularizadas en términos legales. Esa situación vulnera muchos derechos, como el acceso a los alimentos, porque sus habitantes no pueden tener una libreta de abastecimiento.

 

¿Cuáles son las características sociodemográficas y urbanísticas de los Pocitos?

 

La realidad de Los Pocitos está muy conectada con el aumento de la migración interna en Cuba. Muchas personas emigran a La Habana buscando mejores oportunidades de vida. Sin embargo, a veces se encuentran con peores condiciones que las que tenían en sus provincias de origen, pero al mismo tiempo se les presentan mayores oportunidades laborales, acceso a bienes, etc. Debido a la situación de la vivienda en la capital, muchos de los migrantes internos se asientan en barrios periféricos, con escasa accesibilidad de transporte, afectados por inundaciones, rodeados de cables de alta tensión y muchos otros problemas que lo convierten en lugares con condiciones muy deficitarias de habitabilidad. Es un problema invisibilizado en muchas partes de la ciudad, entre ellos Los Pocitos.

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*Foto tomada de Internet, Rio Quibu.

En estos barrios se instalan comunidades mayoritariamente negras, la mayoría no recibe remesas familiares del extranjero y cuentan con escasas redes de apoyo, tanto familiares como institucionales.

 

En la actualidad, como resultado de los impactos de la pandemia de la Covid-19, el gobierno abrió la posibilidad temporal hasta diciembre para que las personas que no cuenten con una dirección domiciliar puedan acceder a la libreta de abastecimiento y a todos los alimentos que el estado cubano subsidia. Como resultado del aumento de la vulnerabilidad social y de lo visibilizado a través de las protestas sociales del 11J, existen 62 barrios que están siendo intervenidos por programas del Estado, a través de acciones de transformación urbanísticas y de infraestructura. En Los Pocitos, se están legalizando viviendas y este proceso está ayudando a facilitar el acceso a la salud y la educación, derechos que estaban siendo vulnerados debido a que no se permite el acceso a educación superior o al mercado laboral formal si no cuentas con dirección domiciliaria de La Habana.

 

Trabajo informal

 

En Los Pocitos existe un gran ecosistema de emprendimientos informales, también de “mercado negro”, muchos bien organizados, bajo un sistema bastante complejo de redes que tributan a un negocio informal, sobre todo asociado al reciclaje. Si se les permitiera emprender formalmente en este ámbito, todos ganarían.

 

Uno de los negocios informales que más se ve en Los Pocitos es la recogida, limpieza y venta de materias primas. Quienes las recolectan suelen ser hombres, quienes las buscan en los basureros, mientras que las mujeres las limpian por muy poca remuneración, 1 cup por botella. Mujeres adultas y adultas mayores que limpian botellas de manera informal, expuestas a toda la suciedad e infecciones que vienen del basurero y que luego un hombre, el último de la cadena en el negocio, vende los sacos de botella en materia prima. También existen las cuadrillas que son niños que recogen botellas, latas, plásticos y pomos de perfumes en los basureros para luego ser reenvasados y puestos en venta.

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*Foto tomada de Internet. Niños recogiendo materia prima en uno de los basurero de los Pocitos

Migración

 

Hay muchos migrantes de otras provincias en Los Pocitos. Las dinámicas y realidades familiares son complejas, pues hay una alta incidencia de personas que tienen problemas con la ley, problemas de alcoholismo, violencia,  muchas veces suscitada por las propias condiciones de vida y las pocas herramientas que tienen las familias para la resolución de estos conflictos. Las condiciones de las viviendas son precarias, construidas con materiales no apropiados, con problemas de accesibilidad e instaladas en zonas de inundación. Es un barrio que no tiene condiciones urbanas adecuadas, no existen calles pavimentadas. Los caminos internos son resbaladizos, con puentes improvisados, reduciendo la movilidad, sobre todo para los adultos mayores.

 

¿Cómo es envejecer en los Pocitos?

 

La comunidad de Los Pocitos, debido a sus particulares características, tiene una población mayoritariamente joven, en comparación con otros municipios de La Habana. Sin embargo, hay muchas personas mayores que viven solas y que cuentan con alguna discapacidad.  Es un panorama muy difícil para envejecer, con más privaciones que en otros contextos de La Habana. Muchos de los habitantes no han tenido una trayectoria laboral formal, por tanto no tienen un retiro ni pensión del estado, ni seguridad social. Hay que tener en cuenta que para obtener subsidios sociales se requiere un grupo de requisitos que no lo cumplen la mayoría de las personas mayores de Los Pocitos. Poseen poco apoyo económico y deben recurrir a otras redes de apoyo como las vecinales, donde emergen prácticas solidarias y de cooperación.

 

Existe otro grupo de personas mayores, que aún con edad avanzada, continúa trabajando. Aunque el acceso a la salud en Cuba es universal y gratuito, muchas personas mayores tienen dificultades para acceder a la atención primaria puesto que se requiere de una dirección domiciliar, que muchos de ellos no tienen. Es además una comunidad que tiene bajo nivel educacional y está poco empoderada en muchos aspectos. En el ámbito de la salud, hay mayor prevalencia de enfermedades crónicas y alto nivel de automedicación.

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*Foto de Internet. Señora del barrio de los Pocitos

¿A quienes va dirigido el trabajo de Akokan?

 

Trabajamos el concepto de comunidad, familia y con todos los grupos etarios. Realizamos trabajo sociocultural, pero también abordamos temas de agricultura, emprendimientos, etc. La educación es la herramienta que utilizamos para la transformación de la comunidad. Trabajamos bajo la premisa de que es más fácil aprender que desaprender, construir que deconstruir prácticas, hábitos y creencias, más asentadas en los adultos. Por eso orientamos nuestro trabajo en los niños, como una vía de poder llegar a la familia.

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*Foto de Internet. Niño del barrio de los Pocitos jugando en la calle

En este sentido, no hemos podido incidir en las personas mayores como lo hemos logrado en otros grupos sociales como los jóvenes y los niños. A este grupo le hemos atendido con acciones muy puntuales de asistencialismo, como en medios de protección de la Covid, como nasobucos, alimentos, pero no de manera sistemática. También a través de donaciones puntuales que se le han hecho a algunas personas mayores en situación de mayor vulnerabilidad. El proyecto apoya un consultorio en materiales, reparación, actividades de conjunto para la comunidad.

 

Nosotros abogamos por el empoderamiento y responsabilidad compartida entre el gobierno, la sociedad civil y el sector privado. Creemos que podemos ser responsables de los servicios públicos, como por ejemplo el gobierno financia, hace un consultorio pero existe también el voluntariado comunitario o los patrocinios de empresas a la comunidad que ayudan a que ciertos servicios funcionen con mejores condiciones. En Cuba, lamentablemente hay regulaciones que obstaculizan estos procesos. Pese a estas restricciones, nuestro proyecto ha conseguido en la práctica hacer esta alianza en un consultorio, que si no es el primero, es el segundo consultorio con más usuarios de La Habana, con más de 2000 personas.

 

Es fundamental tener en cuenta la importancia de la prevención en el trabajo con este tipo de poblaciones. Pensemos que quienes viven en Los Pocitos, por lo general, tienen baja percepción de riesgo, viven en condiciones de hacinamiento, no tienen recursos adecuados para una adecuada higiene en su vivienda. En consecuencia, hay una mayor prevalencia de enfermedades como la diabetes. También hay mayor incidencia de embarazo adolescente y de enfermedades de transmisión sexual.  

 

Nuestro proyecto ha ayudado al consultorio con donación de muebles para la organización de las historias clínicas, elementos de seguridad como rejas, iluminación, ventilación, y también con una galería de arte. A través de estas acciones, hemos procurado mejorar las condiciones de trabajo de los médicos y un mejor entorno espacial para la atención de los pacientes. Todo esto contribuye a una mayor calidad de salud que repercute en toda la comunidad.

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*Foto de Internet, 9/02/2019 por Xinhua/Joaquin Hernandez. Consultorio médico intervenido por el proyecto Akokan

Pretendemos, inspirados en nuestros resultados, que los distintos actores de la comunidad se articulen y mejoren los servicios en otros consultorios, pues el proyecto desgraciadamente no puede abarcar todas las áreas del consejo popular de Los Pocitos.  Es necesario comenzar a crear canales formales, como una especie de activismo legislativo, que faciliten y promuevan la regulación y apoyo para estas iniciativas de la sociedad civil.

 

¿Cómo ha sobrevivido el Proyecto Akokan en el contexto de la pandemia del Covid-19?

 

Akokan luego de la pandemia pasó a ser un proyecto adjunto a la ONG Félix Varela, dado que tenemos en común el trabajo en comunidades vulnerables. Trabajamos en conjunto durante el 2020-2021 con tres proyectos de cooperación internacional,  beneficiándonos mutuamente en recursos materiales, bibliotecas, aulas comunitarias, espacios para el intercambio cultural y de participación. Se hicieron parques, se hizo una vivienda, 120 murales y una red de patios solidarios donde se cultivan alimentos para la comunidad.

 

La red de patios solidarios existe desde 2018, pero se fortaleció durante la pandemia con el objetivo de apoyar a las personas para que produzcan sus propios alimentos y que vean el concepto de la alimentación en busca del bienestar. El enfoque es ver el patio como un espacio integral del bienestar, como espacio saludable, de intercambio familiar, estético y ecológico. Es un programa específico de mujeres que se apoya en 5 áreas: formación técnica, formación en temas de género, apoyo psicológico, autocuidado, asesoría legal para abrir tu propio emprendimiento, legalizar tu tierra, espacios de comercialización para vender tus productos y apoyo con recursos. Hay mercados de tierra, banco de semillas y economía solidaria.

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*Foto de Internet, 9/02/2019 por Xinhua/Joaquin Hernandez. Romero, delegado en el barrio de los Pocitos, trabajando en el huerto del patio de su casa que forma parte del proyecto de mejoramiento comunitario

¿Cómo ha sido beneficiado el proyecto Akokan con la cooperación internacional?

 

En los proyectos de cooperación se está muy cómodo, todo es legal, pero la cooperación internacional suele tener un ritmo muy acelerado que no responde a los tiempos del trabajo comunitario. Ellos miden por indicadores y la variable tiempo incide en que muchas veces haya que resolver más los problemas del donante o inversor y no el problema de la comunidad. El trabajo con las comunidades es un proceso lento, que requiere ajustes y adaptaciones constantes. Por esta razón, la cooperación internacional no debe ser la única fuente para el trabajo con las comunidades porque tiene sus desventajas. Para procesos dinámicos, quizás se debería tener fondos locales y para procesos más grandes de infraestructura sería muy buena la cooperación internacional.

 

Akokan pretende ser una Organización No Gubernamental (ONG), pero por limitaciones legales y burocráticas aún no se ha podido concretar. Los proyectos comunitarios en Cuba no tienen personalidad jurídica y para tener responsabilidad colectiva se necesita personalidad jurídica.

 

Akokan no puede ser ONG pero tampoco un proyecto sociocultural. El gobierno tiene una visión muy reduccionista de la cultura. Tampoco puede ser PYME. El tipo de institucionalidad que más se les parece es la definición de proyecto de desarrollo local, que tiene una parte de autosostenibilidad, porque hay que pagar impuestos, pero permite realizar impacto social.

 

En el acuerdo 70 de la Asamblea Provincial y el Decreto Ley 33 de Desarrollo Local, se dice que un proyecto de desarrollo local puede llevar a cabo la administración de una zona de desarrollo local, considerándose la zona de trabajo como un proyecto de desarrollo. En consecuencia, el proyecto Akokan sería el proyecto que gestionaría la zona de desarrollo de Los Pocitos.

 

¿Cómo se organiza y cuáles son las áreas de trabajo del Proyecto Akokan?

 

Akokan tiene un grupo gestor donde participan adultos mayores. Está compuesto por el delegado de la circunscripción que tiene 74 años, y cinco personas más que son líderes locales. También participan emprendedoras y jóvenes. El equipo se organiza bajo la figura de un coordinador general.

 

Tenemos varias áreas de acción. Una de ellas son los servicios socioeducativos, entre los que se encuentran:

  • Una biblioteca que estuvo disponible de lunes a sábado durante 3 años.

  • Un aula comunitaria donde se realiza la programación cultural, talleres y la formación técnica. Se han organizado más de 20 talleres para jóvenes y más de 700 niños y jóvenes han usado el aula.

  • El árbol de las palabras es una plataforma circular que hay en la comunidad alrededor de un árbol donde se hacen eventos.Festival Akokan de arte e innovación social, para todas las edades. La idea es hacer un laboratorio, potenciar la creatividad, buscar soluciones a nuevos modelos de trabajo comunitario.

  • Área académica donde se dan becas de investigación. Existen 8 tesis realizadas sobre Los Pocitos.

  • Prácticas laborales

  • Rutas comunitarias: Ruta azul, verde y muralística. Sobre el patrimonio de la comunidad y sus potencialidades, los patios y la biodiversidad de la zona.

  • El corredor verde. Se está reforestando y haciendo una franja verde en la comunidad. Se está utilizando el bambú para hacer alimentos, te, artesanía, arquitectura, jabón, bolsas, etc.

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*Foto de Internet, 9/02/2019 por Xinhua/Joaquin Hernandez.Mural realizado por Akokan en una casa en el barrio de los Pocitos, Marianao.

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*Foto de Internet, 9/02/2019 por Xinhua/Joaquin Hernandezz. Taller de mejoramiento comunitario en el

barrio de los Pocitos

Akokan se moviliza y une para llevar a cabo todos estos proyectos donde la comunidad es la protagonista. Se sirve de emprendimientos para sostener los proyectos y actividades comunitarias y poder pagar servicios y trabajadores de la propia comunidad como bibliotecarios, personal de limpieza, y plazas en general. Hay personas mayores que se han beneficiado a través de los empleos creados, sobre todo en los patios. Se sostienen a través de negocios patrocinadores, Oddara, la colaboración, las tiendas virtuales asociados a Los Pocitos y que van a un fondo para gastos locales, recorridos turísticos, etc.

 

Se está trabajando en la transformación urbana de manera participativa. La propuesta consiste en que las propias personas formen parte del proceso de transformación urbana y estamos haciendo murales desde el intercambio con las personas, en espacios públicos y dentro de las propias casas. La idea es ir resaltando a la comunidad para que sea un foco de atracción para que personas foráneas consuman productos de la comunidad y para que el gobierno se detenga en estas comunidades invisibilizadas y marginadas e intenten invertir y esto ha sucedido. Yo digo que no son barrios marginales, sino que son marginados.

 

¿Cuáles son las personas con más vulneraciones de derechos?

 

Las mujeres son las que más tienen vulneraciones de derecho pues tienen la carga doméstica. El patriarcado está muy asentado en esta comunidad, muchas madres solteras, gran índice de divorcios, violencia doméstica, paseos de humillación por las calles. Muchas de estas problemáticas están combinadas con otras como el alcoholismo y la drogadicción. Existen procesos múltiples de exclusión y discriminacion, sea a las mujeres o a la diversidad sexual.

 

Nosotros contamos con una red de apoyo a emprendimientos femeninos. Han abierto emprendimientos a raíz de Akokan, pero es complejo pues sin la propiedad de la vivienda no se puede abrir un negocio. Descubrimos que apoyando emprendimientos  es una manera de empoderar a la comunidad, sobre todo a las mujeres, dándole mayor autonomía y reduciendo el impacto de la violencia. De esa forma, apoya a sus familias, mejora sus condiciones de vida, emplea a terceros, hay encadenamientos de producción. Al final, activando un emprendimiento se genera una sinergia que genera un impacto social positivo. Entonces es una de las líneas de trabajo más importantes: el emprendimiento tributa a una sostenibilidad comunitaria.