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Migdalia Dopico

Directora de Cáritas Habana

Por: Teresa Díaz Canals

¿Cómo comienza con la labor de atención a las personas mayores?

Me llamo Migdalia del Carmen Dopico Paz. Soy Licenciada en Química de profesión y Master en Ciencias. Durante 13 años trabajé como Investigadora en el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA). En el año 2004 me llamaron de la Oficina Nacional de Cáritas Cuba para pedirme el servicio de la coordinación nacional del Programa de Personas Mayores que en aquel tiempo se llamaba Programa de la Tercera Edad y había sido creado alrededor del año 1993 ante las crecientes necesidades de los ancianos en esos años del llamado Período Especial.

Las personas mayores son un grupo poblacional vulnerable y en riesgo de exclusión en nuestro país, donde existe un elevado índice de envejecimiento poblacional. Tienen bajos ingresos, muchos sufren de soledad por diversas causas como los conflictos familiares, la emigración, en ocasiones son maltratados, etc. Fui la tercera coordinadora que tuvo el Programa desde 2004 hasta 2015 en que me nombraron Directora de Cáritas Habana. Me antecedieron como coordinadores Maritza Sánchez, actual directora de Cáritas Cuba y Julián Rigau. Me sucedió Shirley Núñez, actual Coordinadora del Programa.

¿Qué es CARITAS y cómo se introduce en Cuba esta organización?

Cáritas es una Institución de la Iglesia Católica para la acción caritativa y social, es parte de la Iglesia Católica, no es una ONG. Es una Confederación integrada por las Cáritas nacionales, en la actualidad tiene más de 160 miembros. Cáritas internationalis es una institución asociada al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede. Es una institución que organiza el servicio de la caridad para que sea más efectiva, con mayor alcance y llegue a los más necesitados.

Cáritas en Cuba fue fundada por el Arzobispo de La Habana Mons. Jaime Ortega, después Cardenal de la Iglesia, en su Arquidiócesis a inicios de la década del 90 del pasado siglo, ante la dura realidad de esos años que ocasionó grandes sufrimientos al pueblo cubano, especialmente a los más pobres. Posteriormente se extendió al resto de las Diócesis cubanas. Cáritas Cuba fue constituida oficialmente por Decreto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba en febrero de1991. En sus inicios las acciones fueron de asistencia humanitaria ante la emergencia y crisis socio-económica que vivía el país. Con el transcurso de los años fue caminando hacia un enfoque de promoción humana y se estructuraron programas que respondían a los diferentes grupos meta identificados como los más necesitados de la obra de Cáritas.

En Cuba, Cáritas atiende mediante diferentes servicios y acciones a ancianos, personas con discapacidad, personas viviendo con VIH-Sida, niños, adolescentes y jóvenes en peligro de exclusión y familias damnificadas de emergencias o en riesgo social. La misión de Cáritas Cuba es dar testimonio del amor de Dios, mediante acciones que ayuden a descubrir y proteger la dignidad de las personas más vulnerables de la sociedad sin distinción.

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¿Qué responsabilidad tuvo en las acciones desarrolladas con personas mayores en el interior de Cáritas?

Durante 11 años fui la encargada de coordinar a nivel nacional todas las acciones y servicios del Programa de Personas Mayores para que funcionara en las 11 Diócesis del país. Esto implcaba planificar y organizar junto al Equipo nacional de formación (Equipo de profesionales en Psicología, Gerontología y Pedagogía) los talleres de formación del Programa para el voluntariado, así como los Encuentros de Evaluación e intercambio.

Otras tareas de la coordinación de un programa en Cáritas son gestionar proyectos de la cooperación internacional, fundamentalmente de Cáritas de países hermanos, de otras entidades de ayuda de la Iglesia Católica y/o otras instituciones para financiar toda la obra que se hace, administrar los recursos del Programa con transparencia, además de rendir los informes correspondientes de los proyectos a los donantes, realizar visitas de acompañamiento a las Diócesis,  a los equipos y voluntarios del Programa, visitar servicios, intercambiar con los beneficiarios, en fin, conocer de cerca la realidad a la que se sirve para poder desde la coordinación apoyar para un mejor servicio.

En esos años el Programa formó parte de una Red de Programas de Personas Mayores de otras Cáritas y organizaciones afines de América Latina apoyados por Cáritas Alemana, por lo que tuvimos la oportunidad de compartir con otros hermanos y colegas en el mismo ámbito de acción, lo cual enriqueció lo que hacíamos acá. Todos los que trabajamos en Cáritas somos agentes de pastoral en el servicio de la caridad.

 

¿Cuáles son las actividades y proyectos específicos que su organización promueve en beneficio de las personas mayores?

El Programa de Personas Mayores de Cáritas Cuba tiene como objetivo mejorar el bienestar de los destinatarios a través de servicios que respondan a sus diferentes necesidades tanto materiales, de primera necesidad, como espirituales, afectivas, sociales, etc. para su promoción, que descubran que la vejez en una etapa más de la vida que debe vivirse a plenitud.

Se desarrollan en todas las Diócesis (Incluida Cáritas Habana donde ahora sirvo) servicios de alimentación (Almuerzos o desayunos) y de lavado de ropa para ancianos solos o con grandes necesidades. También existen talleres productivos de costura, manualidades, huertos, etc. como labor terapia o en la modalidad de pequeños emprendimientos y Grupos de crecimiento humano para la formación, celebraciones, el cultivo de la espiritualidad, realizar excursiones, etc., que son necesarios para la socialización de las personas mayores.

La formación gerontológica  del voluntariado es otra línea fundamental de acción del Programa que permite motivar a esas personas que entregan su tiempo con gran compromiso, a la vez que contribuye a ofrecer a los beneficiarios un servicio de calidad y de acuerdo a las necesidades del grupo meta que ellos sirven, es decir, las personas mayores.

 

¿Cuál es la situación de estos servicios en la actualidad, durante estos tiempos de pandemia? ¿Cómo se organizan para hacer llegar la atención a las personas mayores con mayores necesidades?

Desde que comenzó la pandemia en Cáritas Habana hubo que reorganizar todas sus acciones, se suspendieron los encuentros grupales de todos los Programas: Aprendiendo a Crecer (Para las personas con discapacidad y sus familias, GDH (Para niños, adolescentes), Respuesta al VIH-Sida y Formación General del voluntariado.

Solo se mantuvieron funcionando los servicios de alimentación de personas mayores, pues en esta hora tan difícil no se puede abandonar a los más necesitados. Fue necesario hacer cambios, pues no podían recibir el servicio como era habitual en el local y compartir con los demás. A partir de ese momento se continuó prestando el servicio en las modalidades de cantinas que recogían o se les llevaba a las casas. Otras comunidades optaron por entregar un módulo de alimentos crudos para un período. Todo ello en dependencia de la realidad de cada lugar. La Arquidiócesis de La Habana tiene más de 30 servicios de alimentación para personas mayores necesitadas en las Cáritas parroquiales. Todo esto ha sido posible por el esfuerzo, compromiso, entrega y amor de los voluntarios que no han dejado de servir aún a riesgo de contagiarse con la enfermedad.

Otra de las líneas de acción que no se ha detenido es la Ayuda Humanitaria en la medida que ha sido posible por los recursos disponibles y además el mercado interno está muy desabastecido. Este servicio ha estado dirigido a personas encamadas, familias con necesidades, pacientes de Covid convalecientes o en centros de aislamiento, siempre tratando de servir a los más necesitados pues no podemos llegar a todos. 

Finalmente quisiera agregar que la labor a favor de las personas mayores es muy necesaria e importante en nuestro contexto, al ser personas que sufren más las carencias y situaciones del diario vivir en Cuba. Los ancianos deben ser amados, respetados sus derechos y tener acceso a participar de la vida social y familiar plenamente. Toda esta obra no sería posible sin el trabajo de los voluntarios que son los brazos y el corazón de Cáritas. Gracias por la oportunidad de dar a conocer la obra de la Iglesia católica en Cuba, específicamente de Cáritas, que es su brazo caritativo y social, a favor de las personas mayores.