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Mayo de 2026

NOTA DE PRENSA N° 33

Cobrar la pensión en Cuba aumenta la inseguridad económica de las personas mayores

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Cobrar la pensión en Cuba se ha convertido en un proceso cada vez más incierto. Un mecanismo tan básico de protección social, que debería compensar al jubilado por años de trabajo, se ha transformado en una cadena de obstáculos administrativos, financieros y humanos, que afectan directamente a una de las poblaciones más vulnerables del país. Diversos reportes de prensa independiente e informes de observatorios sociales coinciden en señalar un deterioro sistemático de la capacidad del Estado para garantizar el pago oportuno de las pensiones. El problema no se limita a retrasos esporádicos, sino que responde a una crisis crónica de liquidez y acceso a la infraestructura que impacta todo el sistema financiero cubano (14ymedio, 2024; ADN Cuba, 2024; Cuido60, 2025).


Uno de los elementos más visibles de esta crisis es la falta de efectivo. Los adultos mayores, en su mayoría dependientes del dinero físico, enfrentan largas colas en bancos y oficinas de correos sin garantías de poder cobrar. En muchos casos, después de horas de espera, el efectivo simplemente se agota (El Toque, 2024). La centralización estatal del sistema bancario limita la circulación del dinero en efectivo, incluso cuando existen saldos registrados en cuentas.


La implementación acelerada de políticas de bancarización ha añadido barreras adicionales de acceso de la población mayor a sus ingresos, aumentando la brecha digital. Aunque en teoría busca modernizar el sistema de pagos, en la práctica ha excluido a una parte significativa de la población mayor. Muchos jubilados no tienen acceso a teléfonos inteligentes, conexión estable a internet ni habilidades digitales básicas para operar plataformas bancarias electrónicas (Cubanet, 2024; Cuido60, informes 6 y 14). La transición al sistema de pagos digital no ha estado acompañada de un proceso de alfabetización tecnológica efectivo, lo que genera incertidumbre, ansiedad y, en muchos casos, imposibilidad de acceso al propio dinero.


A esto se suma la insuficiencia grave de infraestructura. Los cajeros automáticos son escasos, presentan fallos frecuentes y, cuando funcionan, suelen quedarse sin efectivo en pocas horas (Miami Herald, 2024). Como consecuencia, las personas mayores tienen que someterse a desplazamientos múltiples entre sucursales bancarias, cajeros y oficinas de pago, en condiciones físicas y de infraestructura que no siempre permiten o facilitan la capacidad de movilidad requerida. A esto hay que sumarle el agravante de la crisis sistémica del sistema de transporte que sufre el país. 


El impacto de estas restricciones de acceso no sólo incrementa la inseguridad económica de las personas mayores, quienes ya reciben montos de pensiones insuficientes para cubrir sus gastos básicos.  Afecta además la salud física y mental de este grupo poblacional. Testimonios anteriores recogidos por Cuido60, describen situaciones recurrentes de maltrato institucional, trato despectivo por parte de empleados, falta de información clara, y ausencia de mecanismos efectivos de queja o solución (Cuido60, 2024). En muchos casos, las personas mayores dependen de terceros —familiares o vecinos— para gestionar el cobro, lo que introduce riesgos adicionales de abuso, robos o pérdida de autonomía.


El problema se agrava en contextos rurales o periféricos, donde la disponibilidad de servicios financieros es aún más limitada. La distancia física a las instituciones y la irregularidad del transporte incrementan los costos y el esfuerzo necesario para cobrar una pensión que, en definitiva, es insuficiente para cubrir necesidades básicas (ADN Cuba, 2024).


Ese es otro aspecto crítico del cobro de las pensiones: su relación con el costo de la vida. Aunque este no es el foco principal del problema operativo, sí agrava sus consecuencias. La demora en el cobro de una pensión mínima tiene un impacto inmediato en la capacidad de las personas mayores para adquirir alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales (El Toque, 2024). La irregularidad en los pagos introduce una inestabilidad mayor en la vida cotidiana de este grupo y, en consecuencia, aumentan los niveles de inseguridad económica.


Desde una perspectiva estructural, la crisis del sistema de pensiones en Cuba refleja una combinación de factores agravantes: envejecimiento acelerado de la población, reducción de la base productiva, inflación sostenida y un modelo económico altamente centralizado con limitada capacidad de respuesta. En este contexto, el sistema de seguridad social pierde su función redistributiva efectiva y se convierte en un punto de fricción entre el Estado y la ciudadanía.


El resultado es un proceso de desprotección progresiva. La persona mayor, que en teoría debería ser sujeto prioritario de políticas públicas, queda expuesta a dinámicas de exclusión que combinan limitaciones físicas, tecnológicas y económicas. La bancarización, sin las condiciones materiales y educativas necesarias, es en realidad un mecanismo de desplazamiento solapado del que las autoridades no se hacen responsables.


El Banco Central de Cuba con ayuda del Instituto Nacional de Seguridad Social, según se ha informado recientemente, estaría implementando “una experiencia piloto que busca acercar los servicios bancarios” a las personas mayores. En la publicación se afirma que: “Jubilados y pensionados seleccionados en el municipio Playa, recibieron en sus viviendas el pago correspondiente a este mes”, refiriéndose a la pensión. No se especifica cuántas personas mayores fueron beneficiadas, pero se aclara que en “una primera etapa, la experiencia se desarrollará en La Habana”. Los comentarios de los usuarios mostraron escepticismo y frustración ante la medida, poniendo énfasis en el deterioro de los servicios de pago y la crítica situación de los pensionados. 
 

“El cobro de los jubilados se ha convertido en el maltrato exagerado a una generación que hizo, lucho, construyó en su tiempo, para poder lograr cobrar es un desgaste horrible, donde se enfrentan a todo tipo de maltratos, subjetivos y objetivos…”


“Si los mecanismos correspondientes funcionaran a la perfección, esa gran idea de llevar el dinero a domicilio no hiciera falta, y digo maravillosa porque funcionará un mes al siguiente mes todo será un desastre como todas las soluciones…”


“Es un buen gesto para estos jubilados, ¿se mantendrá, se extenderá a otros municipios, será seguro, eficiente? Tantas veces llegamos a los Bancos y nos dicen: No hay conexión. No hay conexión con la realidad, acaba de salir este aviso y la mayoría de los comentarios muestran el descontento...”


En síntesis, el acto de cobrar una pensión en Cuba se ha convertido en un proceso incierto, costoso y, en muchos casos, inaccesible. La combinación de escasez de efectivo, bancarización incompleta, deficiencias institucionales y trato inadecuado configura un escenario de vulnerabilidad creciente. Este escenario exige no solo soluciones técnicas, sino una revisión profunda de las prioridades del sistema en relación con la protección de su población más envejecida. 


Las largas colas bajo el sol, donde el pensionado no tiene acceso a agua, alimentos ni un mínimo de confort para la espera, son en realidad un escenario difícil y doloroso de ver. Muchos adultos mayores acuden con sus bastones y muletas, pasan horas en esas condiciones y luego deben volver bajo el sol, con paso lento y fatigado sin el magro consuelo de su pequeña chequera, esa por la que trabajaron tantos años para un sistema político que los ha abandonado a su suerte en la vejez. 

 

Fuentes consultadas


ADN Cuba. (2024). Crisis de liquidez y dificultades en el cobro de pensiones en Cuba. Recuperado de https://adncuba.com


14ymedio. (2024). La escasez de efectivo y sus efectos en jubilados cubanos. Recuperado de https://www.14ymedio.com


El Toque. (2024). Bancarización y acceso al efectivo en Cuba: impacto en sectores vulnerables. Recuperado de https://eltoque.com


Cubanet. (2024). Adultos mayores enfrentan obstáculos para cobrar sus pensiones. Recuperado de https://www.cubanet.org


Observatorio de Envejecimiento y Cuidados (Cuido60). (2024). Informe sobre condiciones de vida del adulto mayor en Cuba. 


Miami Herald. (2024). Cuba’s cash crisis hits elderly pensioners hardest. Recuperado de https://www.miamiherald.com


Fuente de publicación sobre iniciativa del BCC: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=26694099326869410&id=100000881156896&rdid=m6pTqLDQh70YRnKu# 

Foto usada: Limosna de René de Cárdenas Diez | Participante concurso 'Mirar la vejez' 2026

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