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Marzo de 2026

NOTA DE PRENSA N° 29

Colapso del transporte y crisis de movilidad para las personas mayores en Cuba

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Como parte del descalabro socioeconómico en que se encuentra la sociedad cubana, la agravada crisis de transportación que impacta de manera transversal la vida cotidiana desde el mes de febrero, resiente sus efectos con particular severidad sobre las personas mayores. La combinación de escasez de combustible, deterioro del parque automotor estatal, reducción de rutas interprovinciales y proliferación de alternativas informales ha configurado un escenario de movilidad restrictiva que compromete el acceso a servicios básicos, atención médica, abastecimiento y vínculos familiares. 

En un país con acelerado envejecimiento demográfico —donde más del 25% de la población supera los 60 años— la crisis del transporte se ha convertido también en un factor de exclusión social. Desde una perspectiva estructural, la combinación de envejecimiento demográfico y colapso del sistema de transporte revela una desconexión entre planificación demográfica y políticas públicas de movilidad. Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina. Sin embargo, la infraestructura de transporte no se ha ajustado a esa realidad. Previo a la más reciente crisis, ya constituía un problema de desigualdad en el acceso a la movilidad, la ausencia de unidades de transporte accesibles y adaptadas a una población mayor creciente, la falta de mecanismos de prioridad efectiva para personas mayores y la inexistencia de tarifas diferenciadas viables en el sector privado.

Diversos reportes de prensa independiente han descrito la reducción drástica de la disponibilidad de ómnibus urbanos y provinciales, así como la irregularidad de los servicios interprovinciales debido a la falta de combustible y piezas de repuesto. En La Habana y otras capitales provinciales, las paradas concentran aglomeraciones durante horas, con frecuencias impredecibles y guaguas sobrecargadas. La alternativa recurrente ha sido el uso del transporte privado, accesible solamente para aquellas personas que pueden costearlo. En las principales avenidas y calles de las ciudades cubanas regresa con fuerza la vieja práctica criolla de “coger botella”, es decir, solicitar transporte en carretera a vehículos particulares o estatales que circulan con destino similar. 

Sin embargo, lo que puede funcionar como estrategia de supervivencia para personas jóvenes se convierte en barrera casi insalvable para las personas mayores. Las capacidades físicas reducidas de movilidad, las enfermedades crónicas, las limitaciones visuales o auditivas y las múltiples barreras físicas dificultan abordar camiones altos o camionetas sin condiciones adecuadas de acceso. A ello se suma la imposibilidad económica de asumir tarifas al alza en las opciones de transporte privadas. Reportes recientes señalan que los precios del transporte particular interprovincial pueden multiplicar varias veces el salario medio mensual, lo que deja sin opciones de transporte a pensionados cuyos ingresos han perdido poder adquisitivo en los últimos años.

En el ámbito interprovincial, la situación adquiere dimensiones adicionales. Viajar entre provincias implica largas listas de espera, reprogramaciones constantes y, en muchos casos, la imposibilidad de conseguir boletos en terminales oficiales. Reportajes de medios como CubaNet y El Toque han descrito escenas de personas mayores pasando la noche en estaciones para intentar obtener un pasaje o dependiendo de redes familiares para financiar transportes privados de alto costo. Esta realidad afecta particularmente a quienes necesitan trasladarse por razones médicas, un grupo significativo dentro de la población envejecida, ya que la disminución de servicios médicos de diagnóstico y tratamientos especializados afecta especialmente a las zonas rurales y las localidades alejadas de la capital provincial. 

El transporte local tampoco escapa al deterioro. En barrios periféricos y zonas rurales, la ausencia de rutas estables obliga a caminar largas distancias hasta las vías principales. Para personas mayores con afecciones cardiovasculares o limitaciones motoras, esta exigencia física constituye un riesgo sanitario. La crisis de movilidad, por tanto, no solo limita el acceso a bienes y servicios, sino que amplifica vulnerabilidades preexistentes.

El impacto psicológico también merece atención. La imposibilidad de desplazarse con autonomía limita la participación social de las personas mayores, reduce su acceso a actividades comunitarias y refuerza el aislamiento social. En un contexto donde las redes familiares se han erosionado por la crisis migratoria, las restricciones a la movilidad pueden traducirse en una forma de soledad crónica.

Aquellas personas mayores que aún cuentan con la capacidad de montar en bicicleta o algún vehículo ciclomotor emplean estos medios para trasladarse, a falta de otra alternativa. En el caso de la bicicleta, el esfuerzo físico en edades avanzadas es considerable, además de la exposición a robos, accidentes o atracos en una sociedad cada vez más violenta, donde con frecuencia se denuncian este tipo de actos delictivos contra la población de más edad. Con respecto al transporte motorizado, cabe destacar que en estos momentos un litro de gasolina en el mercado negro (donde único se encuentra), en la región central del país, está llegando a costar entre 4 mil y 6 mil pesos cubanos, lo que supera con creces la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de las personas mayores. 

El gobierno no ha sabido responder de manera oportuna y focalizada a esta situación devastadora para la mayoría de las personas mayores que dependen de la transportación pública por razones médicas, sociales o familiares. Ni siquiera se ha observado un reconocimiento público del problema o una voluntad política de abordar esta situación con enfoque en las poblaciones vulnerables. En el contexto actual, es urgente que exijamos medidas específicas que proporcionen condiciones mínimas de bienestar a quienes dieron todo en el pasado y hoy quedan abandonados por el propio sistema que ayudaron a construir. 

Referencias de prensa

Medios consultados

CiberCuba. (2026). Crisis del transporte y aumento de precios del sector privado en Cuba. https://www.cibercuba.com

CubaNet. (2025). Adultos mayores y dificultades de movilidad en Cuba. https://www.cubanet.org

El Toque. (2025). Transporte en Cuba: escasez de combustible y colapso del servicio público. https://eltoque.com

Havana Times. (2025). Cuba’s transport crisis deepens amid fuel shortages. https://havanatimes.org

Havana Times. (2025). Elderly Cubans struggle with mobility as transport collapses. https://havanatimes.org

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