ENTREVISTA A:

Orlando Barbán Guerra
Joven católico, psicólogo, vicedirector del Centro Loyola Reina y coordinador del Programa Social y del proyecto Comunidades en desarrollo
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Por:

ELAINE ACOSTA

"En sentido general, el panorama lo veo caótico y en decadencia acelerada. Es triste ver hoy en día cuando caminas por la calle, que las personas mayores son las que más tiempo permanecen en las agobiantes colas para obtener –si la suerte les acompaña- algún producto alimenticio o básico para el hogar. "

Me puedes comentar brevemente tu trayectoria profesional

Me llamo Orlando, nací en Manzanillo, provincia de Granma. Estudié la carrera de psicología y desde que me gradué, me desempeñé dentro de la esfera de la psicología educativa. Trabajé en una escuela primaria, luego en la Escuela provincial para niños y adolescentes con trastornos afectivos-conductuales, y después en el Centro de Diagnóstico y Orientación. En paralelo, me desempeñaba como docente en la Universidad de Granma, impartiendo psicología a estudiantes de carreras pedagógicas.

Una experiencia que aportó mucho a mi ser y quehacer profesional, fue vincularme –desde el comienzo- en proyectos sociales dentro de la Iglesia Católica. Cáritas y la Pastoral Familiar fueron quienes me abrieron las puertas. Los aprendizajes fueron muchos y, sobre todo, el hecho de rodearme de personas comprometidas y con una gran calidad humana.

Partiendo de una mirada más general de la situación de los cuidados y los derechos de las personas mayores y la población vulnerable en Cuba:

¿Cómo ves el panorama de la atención a las personas mayores y los cuidadores?

En sentido general, el panorama lo veo caótico y en decadencia acelerada. Es triste ver hoy en día cuando caminas por la calle, que las personas mayores son las que más tiempo permanecen en las agobiantes colas para obtener –si la suerte les acompaña- algún producto alimenticio o básico para el hogar. Así, nuestros mayores, están “viendo pasar” su vejez en nuestra patria cubana. La necesidad de trascendencia que en ellos habita por “ley natural”, se ve opacada porque no saben qué llevar a su boca y la de sus familiares para (mal) alimentarlos. Algo similar pasa para adquirir los necesarios medicamentos para calmar sus dolores físicos e incluso, emocionales. De esta manera, tan deprimente, van transcurriendo sus años de vida.

Con respecto a sus cuidadores, el panorama no está ajeno a lo narrado anteriormente. En su día a día, emanan los mismos interrogantes sin respuesta definitiva: qué le doy de comer, con qué alivio sus malestares, quién me lo podrá cuidar para resolver “a ciegas” lo de la casa, qué hacer para mejorar su cama y colchón, cómo facilitar su andar en el barrio, en fin, cómo proveerle de una vejez digna. En estas lamentables angustias, también van pasando los años de los cuidadores de nuestros mayores, los cuales, en su gran mayoría, son mujeres multitareas.

¿Cuáles consideras que son las principales áreas y grupos dentro de las personas mayores, en los que existen mayores vulneraciones de derechos?

Desde mi percepción, el área de la salud es la más crítica que están enfrentando los mayores en Cuba. Y cuando hablo de salud, la examino de forma holística. La salud como resultado del completo estado de bienestar biológico, psicológico y social, según la define la OMS.

En mi país, nuestros abuelos “no tienen respiro”, agonizan entre tantas escaseces que para nada se parece al sueño que les dibujaron alguna vez. Psicológicamente se encuentran frustrados, angustiados, desilusionados, taciturnos, dolidos, fatigados y sin fuerzas. Desde el punto de vista físico están malnutridos, aquejados de dolores físicos, carecen de los recursos necesarios para compensar sus males (espejuelos graduados, culeros, bastones, sillas de ruedas). En cuanto a lo social, se evidencia discriminación, ausencia de sociedades amigables, hay expresiones de violencia simbólica, cultural y estructural.

Dentro de las personas mayores, a los que se les vulneran más sus derechos –a mi entender- es a los que muestran elevados niveles de dependencia (requieren de cuidados intensivos) y a los que viven solos o son víctimas del abandono familiar. A estos, la crítica situación económica, política y social que se vive en el país, los devora sin misericordia.

¿Cuál es la historia del proyecto Otoño?

Este proyecto surgió el 4 de septiembre de 2017, en el Centro Loyola Reina, una institución socioeducativa de la Compañía de Jesús (Jesuitas) en La Habana, Cuba. La Compañía es una orden religiosa de la Iglesia Católica. Surgió a partir de la necesidad de ofrecer servicios con sentido hacia los adultos mayores. Estos servicios, aunque fueron variados, no estaban del todo conectados. Luego, se fusionaron en un proyecto consolidado bajo el nombre de Otoño.

Me puedes comentar, específicamente, ¿cuáles son las necesidades, problemas y demandas que han identificado para el trabajo con esta población?

a) ¿Cuáles son los propósitos y el alcance del proyecto (cantidad de beneficiarios y localidades en que está presente)?

Los propósitos del proyecto son impulsar el desarrollo de una cultura del Buen Envejecer, de forma tal que mejore y favorezca la calidad de vida de las personas mayores. Hasta la fecha, atendemos a cerca de 80 adultos mayores de todos los municipios de La Habana, aunque la mayor participación es de Centro Habana, debido a que es la localidad donde se encuentra ubicada nuestra institución. Estamos teniendo extensiones del proyecto en otros municipios de la capital, algo que para nosotros constituye una experiencia sin precedentes.

b) ¿Trabajan, además, con otras poblaciones vulnerables (discapacitados, mujeres, etc.)?.

Otoño pertenece a un macro-proyecto que se llama Comunidades en desarrollo. Los grupos metas que se atiende son las mujeres, los adultos mayores y los emprendedores, sobre todo de Centro Habana. Las actividades están transversalizadas por la promoción del enfoque de género y de la justicia social. Esto significa que, nos debemos al empoderamiento femenino como vía para disminuir las brechas de desigualdad existentes entre hombres y mujeres. De ahí que, hoy en día, un 85% de los adultos mayores que son beneficiarios directos del proyecto Otoño, son mujeres. Ha sido un logro que nuestras mayores vean sus vidas más allá de las cocinas, y en sentido general, de los hogares.

c) ¿Trabajan con algún enfoque o metodología?

La metodología maestra en todo cuanto hacemos en el Centro Loyola Reina es la Educación Popular. La misma tiene como fin democratizar los procesos educativos, dar participación a los grupos metas en los análisis, reflexiones y decisiones. Permite valorar y contar con sus experiencias y aprendizajes previos, construir colaborativamente los saberes, conocimientos y soluciones. Trabajamos con enfoques de justicia social, equidad de género, bienestar y, por último, queremos intencionar de cara a futuro el de racialidad.

d) ¿Quiénes conforman el equipo de trabajo? (cantidad, profesiones, nivel de formación o entrenamiento en el tema).

El equipo de trabajo lo conforman cinco colaboradores, donde uno de ellos ejerce como coordinador. De igual forma, contamos con dos colaboradores externos, una es médica especialista en geriatría, y otro es promotor cultural. Solo dos no pertenecen a la adultez mayor, lo que significa que el propio proyecto Otoño es un espacio que valora más el compromiso, la responsabilidad, la entrega, las competencias y profesionalidad de sus colaboradores, por encima de cualquier juicio discriminatorio por razones de edad.

Las profesiones son muy diversas. Se ajustan a los servicios que se encuentran asumiendo frente a los beneficiarios. Las especialidades son las siguientes: psiquiatría, geriatría, educador y diseño. Cuentan con experiencias y entrenamiento en el trabajo con esta población.

e) ¿Cuáles son las necesidades formativas y de conocimiento que existen desde tu organización? ¿En qué se necesita con urgencia trabajar desde este ámbito?

En mi organización existen necesidades formativas en temas de la atención centrada en la persona y la atención a los adultos mayores dependientes y sus cuidadores. Además de esta necesaria formación, se requiere de la procuración de fondos para contratar especialistas que atiendan esta área de actuación con profesionalidad, y que cuenten con los recursos económicos y materiales indispensables para realizar con dignidad su labor.

 

¿Cuál es tu valoración sobre el rol de la sociedad civil en la atención a las personas mayores y cuidadores?

a) ¿Qué conoces sobre organizaciones, fundaciones, programas, experiencias comunitarias y activismos existentes en Cuba sobre la atención a las personas mayores, servicios de cuidado y bienestar?

Conozco algunas iniciativas de la sociedad civil (fundamentalmente de la Iglesia Católica) que han tenido grandes efectos e impactos en la vida de las personas mayores. Desde siempre, la Iglesia ha desarrollado una hermosa laborar asistencial, promocional y educativa, a partir de la entrega incondicional y el inmenso amor de sus colaboradores (laicos, religiosos y sacerdotes). Ejemplo de ello es el programa del Adulto Mayor de Cáritas, el cual tiene presencia en todas las diócesis de Cuba; el proyecto Más Corazones, los hogares San Rafael y San Juan de Dios, ambos pertenecientes a la orden religiosa de los hermanos Hospitalarios. También el Hogar de Ancianos Santovenia del Cerro, entre otras.

b) ¿Colaboran con otras organizaciones de la sociedad civil? ¿Cuáles, en qué consiste la colaboración, cómo se tejen esas alianzas?

Hasta el momento no hemos colaborado con ninguna organización de la sociedad civil. Sí se han tenido diálogos para futuras colaboraciones con algunos proyectos, como, por ejemplo: Más corazones y programas del Adulto Mayor de algunas iglesias católicas de La Habana. Tenemos mucha esperanza en el resultado de estas alianzas.

c) ¿Reciben algún apoyo desde el Estado o instituciones gubernamentales? ¿Cómo se establece esta relación?

No recibimos ningún tipo de apoyo desde el Estado o de instituciones gubernamentales para implementar nuestro proyecto.

d) ¿Cuáles son las principales barreras, qué recomendaciones seguir para el potenciamiento del trabajo de la sociedad civil?

Las principales barreras están en lo físico, debido a que nuestra institución es un edificio de puntal alto, y carecemos de espacios en planta baja. Asimismo, la hiperinflación del mercado debido a la profunda crisis económica que vive el país. Esto obstaculiza el desempeño (a pesar de los “malabarismos” que se tiene que hacer para que las actividades quedan con calidad), pues imposibilita que se logre lo que deseamos el equipo y lo que demandan los adultos mayores. Existen también ciertos prejuicios y temores a nivel gubernamental con respecto al establecimiento de alianzas con proyectos de la Iglesia Católica, en detrimento de mejores atenciones a los adultos mayores.

La principal recomendación que tengo que hacer es ser conscientes de cuáles constituyen nuestras prioridades como nación, ¿es la dignidad plena de toda persona y la promoción humana, o es una ideología que beneficia tan solo a unos pocos? Si la respuesta es la primera, entonces hay que dar plena libertad a la sociedad civil para desarrollar cualquier iniciativa social dirigida hacia el adulto mayor, para así favorecer la reconstrucción de un tejido social que ofrezca una solución efectiva a los verdaderos problemas que en la actualidad presentan nuestros mayores.

Para finalizar, haciendo un ejercicio de prospectiva, me gustaría que comentaras sobre las áreas o iniciativas en las que podemos colaborar con ustedes desde Cuido60 y de qué manera.

Considero que en las principales áreas donde pueden colaborar con el proyecto Otoño es en el intercambio de experiencias y saberes, en la capacitación o superación de nuestros colaboradores, la socialización de nuestras buenas prácticas a través de publicaciones en sitios donde se trabaje por el envejecimiento saludable, la realización de experiencias inmersivas entre beneficiarios mayores de distintas geografías, la colaboración para participar en eventos internacionales, etc.

La manera en que se pueden materializar estas propuestas de colaboración es desde la cercanía, el acompañamiento, la disposición a tender puentes y a ofrecer una mano generosa. Concretamente, encontrar en Otoño y en el Centro Loyola Reina una oportunidad para seguir construyendo una Cuba mejor, desde la atención a las personas mayores y a sus cuidadores, dígase familiares y los propios colaboradores del proyecto.

Algún otro comentario o aspecto que quieras abordar, que consideres relevante y que no te haya preguntado.

En Loyola se trabaja por generar bienestar a partir de una educación y formación emprendedora. Esto quiere decir que, a los beneficiarios mayores se les empodera en algunos oficios para que sean capaces de emprender algún proyecto vital que les devuelva su sentido existencial, que trascienda lo puramente económico y que aumente su capacidad de autonomía. Por tanto, en Otoño, tenemos agrupaciones de tejido a crochet, muñequería, taichí, etc., y dentro de poco, habrán otras sorpresas bien atemperadas a los signos de estos tiempos, y a las necesidades de nuestros “abuelos otoñales”.

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