“Hacer bien es un deber sencillo”
Por Teresa Díaz Canals
[…] hay un tormento mayor que sufrir, y es sufrir solo!
José Martí Adúltera

Foto: Tomada de internet.
El escritor ruso Aleksandr Solshetnizyn en su libro Archipiélago Gulag, en el verano de 1921, fue arrestado el Comité de Auxilio a los Afectados por el Hambre, el cual intentaba detener el avance por Rusia de una hambruna sin precedentes. El error que habían cometido sus miembros era el de pretender alimentar a los hambrientos. Uno de los representantes de ese Comité, ya moribundo, señaló que ese acto de destrucción fue la peor politiquería gubernamental. De una u otra manera, durante los últimos años en Cuba se repite ese espectáculo de otro tiempo y de otro contexto lejano. Recuerdo las veces que fueron hostigados activistas sociales por solo repartir alimentos en algunos lugares del territorio cubano. Un capítulo reciente lo presenciamos cuando el opositor José Daniel Ferrer estuvo un tiempo distribuyendo comida en el barrio donde residía con su familia, terminó encarcelado una vez más hasta su exilio.
El huracán Melissa que azotó en el mes de octubre a la región oriental, destruyó a su paso las endebles viviendas de muchos de sus habitantes con todas sus pertenencias, la situación es extremadamente crítica.
No existe el “deber de compasión”, nada ni nadie puede exigir ni mostrar cómo se tiene que actuar ante una tragedia, porque cada situación es singular. No obstante, es impresionante el nivel de movilización que ha generado semejante desamparo, por encima de intereses personales, de puestas en escenas y evaluaciones desagradables que no tendremos en cuenta, se alzan diariamente voces y gestos solidarios de organizaciones de nuestra sociedad civil: iglesias, organizaciones no gubernamentales, determinados proyectos privados y también de parte de muchísimos cubanos que viven fuera de Cuba y que de manera fraternal entregaron su aporte para que fueran destinados a sus compatriotas en la Isla.
Los valores de cualquier sociedad se pueden transformar en antivalores, se extinguen, pero también renacen y se solidifican en diversos y complicados procesos. La crisis actual es una muestra fehaciente de ello. Cuando calificamos que el desastre económico provocado por un sistema compromete su estructura social y moral y, aunque corremos el riesgo de caminar sobre hielo cuando se intenta encontrar el lenguaje y la imagen de una conciencia colectiva que detenga la muerte de nuestra identidad, constatamos con lágrimas y mucha emoción, la ola de solidaridad sin consignas ni estridencias, de entrega de lo imprescindible con amor, con mucho afecto, de manifestaciones de una especial sensibilidad ante el dolor y el sufrimiento de un pueblo. Sus ejecutores hacen realidad la frase de José Martí en 1875: hacer bien es un deber sencillo. Entonces tenemos como resultado una suerte de poema, porque los poemas son sueños donde dices que no sabes lo que sabes.
