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Dignidad en la resiliencia y como respuesta al abandono del Estado
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DIGNIDAD EN LA RESILIENCIA

Duros tiempos se viven actualmente en Cuba. La crisis estructural por momentos parece que hará estallar la sociedad, creando un agujero irreversible en la geografía de esta isla, bendecida por sus condiciones naturales, pero asolada por un sistema autoritario, ineficiente y corrupto. En estos días de escasez acentuada, las personas mayores que se encuentran en un estado de vulnerabilidad permanente, deben buscar alternativas para sobrellevar la crisis, a veces recurriendo a prácticas extremas que alivian las penurias por las que pasamos los cubanos todos los días. 

Norberto, un adulto mayor de 86 años, es un ejemplo conmovedor de la resiliencia y dignidad con la que muchas personas enfrentan las adversidades en Cuba. Jubilado tras una vida de arduo trabajo, como encofrador de carpintería en el Ministerio de la Construcción, Norberto continúa luchando diariamente para sobrevivir y cuidar de su hija, quien padece algún tipo de trastorno psicológico. Ambos viven a pocas cuadras del mar, en una vivienda antigua que no recibe suministro de agua corriente debido a roturas en las tuberías conductoras. Ante esta situación, ha optado por una solución desesperada pero ingeniosa: transportar agua de mar hasta su hogar, utilizando una carretilla que él mismo construyó, aprovechando sus conocimientos de carpintería. Este esfuerzo le permite utilizar el agua salada para descargar el baño, lavar algunas pertenencias y mantener una higiene mínima en su hogar. 

Huelga decir que alrededor de su casita humilde, se levantan actualmente monumentales mansiones con todas las condiciones necesarias para una vivienda de primer nivel y según alegan los vecinos, estas casas son para funcionarios del gobierno, del Partido Comunista y el Ministerio del Interior. La cercanía del mar y del centro de la ciudad, hacen de la zona un lugar atractivo para la élite local, que desde hace años viene avanzando en la fabricación de viviendas en el área, desplazando a los antiguos habitantes que eran obreros o pescadores humildes. Cuando se levanta una de estas mansiones modernas se la suele conectar a la tubería conductora creando problemas para los otros vecinos como Norberto que no tienen como quejarse ni alzar la voz contra los abusos del poder. 

A pesar de que el agua de mar resuelve algunos problemas para la familia, la carga física de esta tarea es inmensa para alguien de su edad. La carretilla, aunque funcional, es pesada y difícil de maniobrar, y Norberto ya no cuenta con la fuerza de sus años mozos. A pesar de ello, no tiene otra opción, ya que la ayuda gubernamental que recibe es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas, y no dispone de los recursos económicos para adquirir un tanque de agua, una bomba o pagar por una conexión alternativa al sistema de abastecimiento que viene costando entre unos treinta  y cincuenta mil pesos, cuando se gestiona de manera ilegal. 

Su caso no es singular, es de hecho bastante común. En Cuba, la crisis del suministro de agua potable se ha agravado en los últimos años, afectando a una parte significativa de la población. Según datos oficiales, más de 600,000 cubanos se encuentran actualmente sin acceso al servicio de abastecimiento de agua potable, y en La Habana, más de 130,000 personas están afectadas por esta problemática (1). (2) Estas estadísticas sin embargo son también engañosas, puesto que aquí no se cuentan las viviendas con conexión a la red de suministro, aunque en la práctica no reciban el servicio como es el caso de la familia de Norberto.

La escasez de agua potable se debe a múltiples factores, incluyendo el deterioro de la infraestructura hidráulica, la falta de mantenimiento y la escasez de recursos para reparar las averías. Además, los constantes apagones interrumpen el funcionamiento de las bombas de agua, lo que agrava aún más la situación. Como mencionamos anteriormente las asimetrías en la crisis son notables puesto que, aquellas personas que gozan de la protección especial del Estado por formar parte de su aparato de dirección o represión, sí cuentan con los medios para resolver sus problemas de abasto del necesario líquido. En palabras del propio Norberto: 

Ahí cerca de la casa sí están haciendo unas [casas] con tanque y todo arriba, pero yo no tengo cómo. La comida no alcanza, no hay agua, no hay corriente. Tengo que coger aquí y llevarla a veces hasta dos veces porque se acaba. Está un poco sucia pero yo dejo que se asiente. ¿Tú ves los pomos? Ahí se guarda para irla usando y lo tengo que cargar yo mismo, poco a poco. Con eso se puede limpiar, descargar el baño, hacer alguna cosita, menos cocinar, pero hay gente que la usa para cocinar también porque no tiene para más. 

Cuando llueve se puede llenar una palangana, pero hace rato no llueve…A los vecinos le hicieron la instalación ilegal del agua por cuarenta mil pesos y pico. ¿Quién tú crees que va a poder pagar por eso? Un día le puedes pedir un cubo de agua a alguien para cocinar o algo, pero no todos los días y todo el mundo está igual, menos el que tiene tanque, que tiene dinero. 

(…) Llevamos meses así, muchos meses y cocinando con leña (…) A veces no tengo medicinas para la niña porque no hay, aquí tengo que ir buscando lo que aparece, válgame que estoy cerca del agua. 

Las personas mayores, como Norberto, son particularmente vulnerables en este contexto. Muchos de ellos viven solos o cuidan de familiares enfermos, y no cuentan con el apoyo necesario para enfrentar estas dificultades. La falta de acceso a agua potable no solo afecta su salud física, sino también su bienestar emocional y mental. No es poco el esfuerzo que requiere acarrear esa cantidad de agua de mar desde la distancia donde él vive. A pesar de estas adversidades, Norberto mantiene una actitud positiva y una determinación inquebrantable. Su historia es un testimonio de la fortaleza del espíritu humano y una llamada de atención sobre la necesidad urgente de mejorar las condiciones de vida de los adultos mayores en Cuba, especialmente aquellos que tienen otras personas a su cargo. 

Debemos tomar en cuenta también que existe una narrativa de lo heroico cuando se documentan casos como éste, y en ocasiones se trata de romantizar la resistencia ciudadana a las adversidades creadas por el colectivismo. Es cierto que las personas como Norberto son un ejemplo de resiliencia y voluntad, pero estas muestras de sacrificio no se deben tomar como base para mantener el actual estado de las cosas en Cuba sino como motivación para cambiarlas. Hay personas mayores como él que ya no tienen la fuerza y la salud, o no cuentan con los medios para resolver estos problemas de la vida diaria y quedan en un completo estado de indefensión y abandono. La situación general de los adultos mayores en Cuba es crítica. Muchos viven solos, enfermos o cuidando a familiares con discapacidades, sin acceso a recursos mínimos para vivir con decoro. 

Es imperativo que las autoridades y la sociedad en general reconozcan y aborden las necesidades de esta población vulnerable, garantizando su acceso a servicios básicos, a la atención médica de calidad y al apoyo social. Hacen falta menos explicaciones y más soluciones. El gobierno se muestra incapaz de actuar en favor de las personas vulnerables, domina la retórica persuasiva con maestría, pero en la práctica solo se ocupan de su élite político-militar, olvidando a quienes lo dieron todo en el pasado y hoy claman por una ayuda que nunca llega.

(1) CiberCuba. (2024, 4 de septiembre). Más de 600 mil cubanos sin servicio de agua potable por continuos apagones y roturas. https://www.cibercuba.com/noticias/2024-09-04-u1-e199370-s27061-nid287888-600-mil-cubanos-servicio-agua-potable-continuos  

(2)  CiberCuba. (2024, 4 de septiembre). La Habana: más de 130 mil personas afectadas por falta de agua. https://www.cibercuba.com/noticias/2024-09-04-u1-e199370-s27061-nid287888-600-mil-cubanos-servicio-agua-potable-continuos

Fecha de publicación: 16/07/2025
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