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Crónica personal de una epidemia avisada

  • Jorge Gómez de Mello
  • 10 feb
  • 2 Min. de lectura

Por: Jorge Gómez de Mello


Hace 25 días que estoy sufriendo una enfermedad brutal y destructora que por sus características generales hemos asumido que es Chikungunya, quizá mezclado con otras virosis. Mi esposa y una buena parte de nuestros vecinos y amigos han pasado o están pasando por procesos similares. A ninguna de las decenas de personas que conozco con síntomas parecidos le han realizado un test que permita diagnosticar cuál virus o enfermedad los ha atacado. La mayoría de nosotros no hemos ido a un hospital o centro de salud porque sabemos que es una acción inútil, pues carecen de insumos para hacer análisis y pruebas de laboratorio y de medicamentos para aliviar nuestros padecimientos.


Sin embargo, las autoridades sanitarias se presentan en la tv y en los medios de comunicación para hablar de cantidades de infectados y fallecidos en el país, presentan gráficos, cifras y análisis aparentemente concluyentes pero falsos, porque no hay manera de que puedan tener evidencias científicas que les permitan hacer diagnósticos realistas. Por eso me pregunto: ¿Como pueden llegar a semejantes conclusiones, de dónde sacan esos datos? ¿Son científicos o son brujos con una bola mágica que le proporciona esas cifras y estadísticas?


No estoy seguro de cuál o cuales enfermedades estoy padeciendo y están afectando a nuestra sociedad de manera tan violenta, ni cuáles son los pronósticos para los próximos tiempos, ni como se va a enfrentar y poner fin a la epidemia. Pero, la mayoría de los cubanos tenemos bien claro que, a pesar de los esfuerzos que están realizando el gobierno y las autoridades médicas para evadir su responsabilidad y limpiar su imagen ante la opinión pública, el país está sufriendo una catástrofe mayúscula que pudo haberse evitado sí hubieran actuado a tiempo.


Las dos fotos que acompañan estas líneas fueron tomadas ayer frente a mi edificio, vivo en un barrio que está en el mismo centró de la capital del país. Sin embargo, de esto no hablan los funcionarios. No he visto que presenten cifras, pronósticos o gráficos que expliquen cómo el gobierno va a enfrentar y solucionar este gravísimo y viejo problema que es el origen de la crisis nacional de salud que tanto daño nos está causando.


La Habana, 7 diciembre 2025


 
 
 

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