De mi diario
- Jorge Gómez de Mello
- 19 ene
- 2 Min. de lectura
Por: Jorge Gómez de Mello

27 de septiembre de 2025
Publico estas notas y fotografías con el único objetivo de dejar mi humilde y limitado testimonio de la época que me ha tocado vivir, es también una manera de acompañar a los que compartimos la misma experiencia.
Al regresar anoche del cumpleaños de una amiga me encontré el barrio totalmente oscuro. Desde las 10:00 habían cortado la electricidad, el calor intenso me impedía estar en la cama, por lo que durante un buen rato di vueltas como un animal encerrado en una habitación oscura, hasta que decidí esperar sentado en uno de los sillones de la sala. En algún momento de la madrugada tomé una foto a la parte de la ciudad que se puede divisar desde mi ventana. En la inmensa penumbra solo era posible identificar una nube blanca y la luz de las dos únicas lámparas que al parecer permanecían encendidas en las cercanías de la desembocadura del rio Almendares.
Un instante después pusieron la luz, encendí el aire acondicionado del cuarto pero el alumbrón duró solo unos minutos y a partir de ese momento comenzó una operación de conexión desconexión intermitente de la electricidad que se mantuvo aproximadamente durante los siguientes 30 minutos. Poco antes de las 2:00 am se estabilizó el fluido eléctrico, conectamos de nuevo el aire acondicionado y me acosté. A esa hora la tensión y la rabia que sentía no me dejaban dormir, por lo que traté de relajarme e intenté convencerme de que debo aceptar las cosas que no puedo solucionar, como hacen otros millones de personas que como yo quieren ver el final de esta pesadilla a la que nos están sometiendo sin opciones. Finalmente, en algún momento de la madrugada logré conciliar el sueño.
A las 7:00 am me despertó un sonido áspero seguido del silencio que se produce cuando se apaga de pronto el viejo equipo climatizador. Me levanté de nuevo, caminé somnoliento en medio de la oscuridad hacia el baño, para reencontrarme con el hecho de que hace varios días no hay agua en nuestra casa, como sucede en una buena parte de La Habana.
Siempre he pensado que la venganza es una acción inútil y negativa. He evitado contaminarme con ese tipo de pensamientos pues quiero que mi conciencia se mantenga en paz durante el tiempo que me queda. Pero a veces, como hoy, logro entender porqué algunos odian a los que han destruído tan meticulosamente el país y nuestras vidas, y esperan con cierta ansiedad el momento en que serán juzgados y castigados. Estoy sorprendido de que esta mañana también me haya dominado ese sentimiento oscuro consistente en querer ver a los culpables pagando por su crimen.




Comentarios