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Necesitas ser feliz

  • Claudia Bernal
  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura

Por: Claudia Bernal


Mi mirada se había cruzado con él en varias ocasiones. Y siempre me sacaba una sonrisa: de las que das con cierta resignación, pero que terminan cediendo a la emoción.


Hace ya más de un año recuerdo que caminaba algo cargada de tristezas y preocupaciones. Antes de llegar a la esquina de la avenida por la que transitaba, lo volví a ver. Aquella vez me sorprendí: sentí que me hablaba con solo mirarme. No había avanzado ni tres cuadras y volvimos a cruzarnos, ya esta vez sentí que era demasiado y debía fotografiarlo. Más que nada para inmortalizar en mi cámara esa frase que tantas veces me había hablado. Ocupaba todo el alto y ancho de un portón y me gritaba: “Necesitas ser feliz.”


Foto por: Claudia Bernal
Foto por: Claudia Bernal

Era ese grafiti tan popular que encuentras por doquier—en muros, en fachadas—, como un recordatorio para que, en medio del estrés, la desesperanza y el dolor, hagas una pausa y reconozcas tu necesidad más intrínseca: la de ser feliz. No importa las tormentas que estés librando; tienes que prestarle atención a esa necesidad.


Pasamos la vida hablando de lo que necesitamos, y la mayoría de las veces hablamos de necesidades materiales. Pocas son las ocasiones en que, desde el punto de vista emocional o espiritual, pensamos en lo que realmente nos urge. La carga del día a día hace que esa necesidad primaria—la del ser emocional que habita en cada uno de nosotros—pase inadvertida.


Y quizá me digas: ¿cómo es posible ser feliz en medio de tanto? ¿Del cansancio, los vacíos, las penas, las despedidas, el hambre, los dolores? Con tanta carencia material insatisfecha, ¿cómo voy a pensar en lo espiritual, en lo emocional?


Incluso, me sentiría mal si te pidiera que valores lo que tienes, porque sé cuánto han perdido tantos. O que te diga que pienses en positivo, porque es sencillo decirlo cuando el saldo negativo no es el que uno mismo está viviendo. O que te hable desde la fe, como si bastara con poner la felicidad en Dios: porque, aunque tengas fe, si tienes hambre o no tienes medicinas para aliviar el dolor, esa fe te sostiene… pero no te da, por sí sola, la felicidad.


Sin embargo, no te estoy diciendo que tengas que ser feliz. Me estoy quedando con lo que dice el grafiti: “necesitas ser feliz”. Lo siento como un llamado de atención. Un detente ahora y recuerda: necesitas ser feliz.


No es una frase vacía ni mucho menos impositiva. El artista pudo haber escrito “sé feliz”, pero eligió otra cosa: con total sutileza te recuerda una necesidad que puede aplazarse, pero no sustituirse. Esa que, por más abrumado que estés, en algún momento necesitas mirar de frente y atender.


Entonces, ¿de qué dependerá ser feliz? ¿En qué pones tu felicidad? Y ahí sí me atrevería a decirte que la felicidad puede venir del agradecimiento.


Agradecer lo que tienes—por poco que sea—porque hay quienes tienen menos, y no me refiero solo a lo material. Tal vez tienes salud, o trabajo; o una familia; o alguien que te acompaña; o que se preocupa por ti. Quizás tienes la posibilidad de ver, de escuchar, de darle uso a tus cinco sentidos. Hay quienes no tienen esa dicha. Así piensa cuánto puedes agradecer.


No es un llamado a la conformidad, sino a la gratitud. Y, en medio de la desesperanza que a veces trata de adueñarse de nosotros, recordar que podemos ser felices, si desde el agradecimiento nos reencontramos con nosotros mismos, puede ser una forma de volver a respirar.


Necesitas ser feliz en medio del caos, del derrumbe, de la desesperanza, del dolor y de todo lo que se rompe. Quizás hoy no encuentres la manera, pero “Mr. Sad” seguirá apareciendo—en los lugares más insólitos—para recordártelo en esta vieja Habana.


Yo decido quedarme con el mensaje: leerlo, detenerme y volver a intentarlo, incluso cuando el ritmo de la vida no me deje aplicarlo del todo. Convertir esa necesidad en algo posible; traerla a mi cotidianidad, aunque sea por ratos: agradeciendo, respirando y buscando la manera de atender lo que más me urge y con los que más amo.


¡Necesitas ser feliz!


 
 
 

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