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Nuestro rincón del mundo

Teresa Díaz Canals
hace 11 minutos
2 min de lectura

Por: Teresa Díaz Canals

¡Cuánto destino depende de tan poca cosa!

Friedrich Nietzsche  Así habló Zaratustra


Gaston Bachelard escribió, con una belleza increíble, la importancia de poseer un espacio íntimo. En su libro “La poética del espacio” destacó que: “la casa es nuestro rincón del mundo […] Nos reconfortamos viviendo, reviviendo recuerdos de protección […] la casa nos permite soñar en paz.”


   En el mes de septiembre de 2026, una noticia de España sacudió al mundo: fue desalojada de su apartamento en el barrio de El Retiro, en Madrid, una señora de 87 años cuyo nombre es Maricarmen Abascal, quien fue conducida directamente a un hospital. Allí había vivido durante setenta años con una renta antigua, heredada de su familia, cuyo contrato fue firmado en 1956. 



   En el año 2018 una nueva empresa adquirió la propiedad del edificio y posteriormente elevó el alquiler mensual de 500 a 2600 euros, lo que era imposible que la anciana pagara con su pensión. A partir de ese momento se desató una gran polémica e indignación popular, incluso una acampada en la Puerta del Sol. Esa ola de protestas culminó con un ajuste para que cuando la anciana retornara a su hogar,  no pagara más del 30% de sus ingresos por ocho años. Este contundente hecho y sus consecuencias pusieron de manifiesto la grave crisis de vivienda en este país, pero sabemos muy bien que no es una situación aislada a nivel mundial. 


   En Miami hay un hombre de 73 años preocupado ahora mismo porque el edificio donde vive fue vendido y parece que sus nuevos dueños lo demolerán. Debe abandonar su renta de inmediato. Está muy nervioso por esa noticia. En Cuba, este tema constituye un grave problema: muchas personas mayores viven en situaciones muy precarias de vivienda, con peligro incluso de derrumbes; otras, con la angustia de la llegada de un ciclón; aumentan los que viven en la calle; otros tantos tuvieron que abandonar sus propiedades para emigrar y se quedaron sin nada.  La promesa que una vez se hizo a este pueblo, hecho al dolor y la fatiga, de asegurar el derecho a una vivienda digna nunca se cumplió. Si no se resuelve esta gran aspiración, la obra de la libertad sería inútil.     


   Al terminar de escribir estas palabras, nos enteramos de que Maricarmen falleció. Qué pena que ese acto final no haya sucedido como debe ser, en paz.  No digo más.



 
 
 

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