Ser cuidador en Cuba
- Irina Diéguez Toledo
- 1 jul
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Por: Irina Diéguez Toledo
El cuidador conoce a su enfermo. Conoce su piel, su modo de hablar, su olor, su respiración. Advierte cambios que a otros resultan imperceptibles. Muchos opinan: -Cuídate tú, que él ya vivió-
Es una función difícil y agotadora que no cesa e incluye las madrugadas. La mayoría no podemos contratar a un enfermero, ni a un cuidador experimentado. Ni disponer de silla sanitaria, ni cama ni colchón apropiados, ni sábanas de algodón, ni pañales desechables, ni cremas, ni talco, ni sillón de ruedas (tengo uno muy viejo que pesa más que mi propio tío) ni material de cura, ni aseo.
Soy la cuidadora de mi tío de 85 años. Luego de dos infartos cerebrales, padece de parkisonismo vascular. Y desde antes: hipotiroidismo, estreñimiento crónico, hiperplasia prostática benigna, carcinoma múltiple de piel. Este año ha presentado neumonías a repetición.
Para garantizar sus tres comidas al día hago una sola. A veces, a media tarde pide un poco de azúcar, pues no merienda. Le faltan los suplementos de vitaminas y minerales, sus medicamentos imprescindibles como: Carbidopa/Levodopa, Tamsulosina, Aspirina 81 mg, Duralgina, un glucómetro. Solo toma Levotiroxina: 30 tabletas cuestan 1000 pesos. A causa de tantas carencias sus padecimientos se agravan y ya está encamado.
Durante años toma laxante cada 4 días. Ya no le hacen efecto (no tiene motilidad intestinal más su poca movilidad por el encamamiento) Dependo de algún vecino que ayude a llevarlo al hospital, ya no tengo fuerzas para empujar el sillón de ruedas. Hoy es uno de esos días y no hay nadie disponible. Caminé 2 kilómetros con el sillón de ruedas hasta el hospital más cercano.
Suman la falta de electricidad y de agua. Lo miras sudar y nada puedes hacer, salvo rezar porque no aparezcan las escaras.No existe el servicio de ambulancias de urgencias, ni para a sus citas médicas. Falta a sus turnos médicos. Te estudias sus enfermedades y reaccionas como puedes ante cualquier evento. Te mantienes alerta aun en los hospitales, te consta que a los viejos no se les presta la debida atención.

Lees sobre el síndrome del cuidador que en un inicio no reconoces en tí. Con el tiempo pierdes peso, aparecen el insomnio, la apnea del sueño, las palpitaciones, los dolores en el pecho, los dolores de cabeza, los olvidos. Tienes que continuar. Te empeñas, insistes en proporcionarle la dignidad merecida al final de su viaje. Te cansas, te deprimes, sientes culpa, te agotas.
Si vas al médico (al Banco, u otro lugar) y planteas que eres cuidadora te dicen que todos tenemos problemas. El cuidador va dejando pedazos en cada fracaso, soy consciente de que no olvidaré esta etapa. Quedaré en deuda con la persona que amo.
Enfermos y cuidadores vamos muriendo antes. Somos ignorados por un Sistema que te niega derechos y garantías. Y tu salud física y mental se quiebra. El Sistema nos mantiene al límite, nos obliga a llevar un duelo perenne.




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